Desprogramando nuestras trabas


Le hacemos demasiado caso a las creencias que nos han inculca­do de pequeños. Si toda la vida te han dicho que eres un inútil, es probable que tu mente se crea el cuento y organice una base de datos sólida alrededor de la incompetencia percibida. Entonces, decir: “Soy inútil” es mucho más que una opinión, es una revelación convertida en dogma de fe. El slogan educativo con los años se convierte en un mandato difícil de ignorar: “Si mis padres y amigos me lo dicen, por algo es”. Así nace el paradigma, es decir, la certeza incontrovertible de que soy como me han dicho que soy.

Las situaciones límite siempre nos confrontan y si somos capaces de aprovecharlas, podemos revisar nuestra mente a fondo.

Las situaciones límite pueden hundirte o sacarte a flo­te, conformar un síndrome de estrés postraumático o formatear el disco duro. Las creencias más profundas se tambalean cuando nuestras señales de seguridad desaparecen, y ahi el cambio es inevitable.

La conclusión parece obvia: nos convencemos de lo que somos, asumimos el papel que el medio nos asigna como si fuéramos ratones de laboratorio.

Walter Riso – Pensar bien, sentirse mejor

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