La verdadera libertad


Desde que el hombre comenzó a reflexionar sobre él mismo, vió que en ciertas circunstancias, aun conociendo y aprbando el bien, hacía el mal. EL “Video meliora proboque, deteriora sequor” (veo el bien, lo apruebo y hago el mal), debió probarle que la potencia de sus deseos era mas fuerte que la de su razón; que de su libre albedrío sólo disfrutaba en apariencia y no realmente; que precisaba, con el habito de la resistencia, comprimir la fuerza de sus pasiones, antes de adquirir la verdadera libertad de escoger y decidir todas las acciones de su vida. Desde entonces, la primera idea que le permitió imaginarse qué condiciones debía reunir un sabio, fue la de un hombre libre y dueño de sí mismo y toda institución que pretendía formar sabios, un arte de libertad y realeza.

La Mejor victoria es la que se gana sobre uno mismo. El de corazón esclavo, será servil sobre un trono; el de corazón libre, se sentirá en libertad cargado de cadenas.
(Dumast, de su libro “El Hermes”)

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